EL HABLA

Es muy común encontrar diversas definiciones para el habla, estas cotidianamente se elaboran según la disciplina que la estudia (fonoaudiología/logopedia, lingüística, psicología, psicolingüística, medicina, entre otras). Las definiciones existentes en la literatura fonoaudiológica/logopédica son muy variadas y en muchos casos, tal como lo refiere Kent (2015) y Maas (2016), limitantes, ya que solo permiten ser utilizadas por un grupo de especialistas (en motricidad orofacial, habla o lenguaje) y no se encuentran diseñadas para ser usadas por todos los fonoaudiólogos y menos por otras especialidades; por ello, se estima que una visión holística, permitiría una relación de trabajo más fluida entre las diferentes especialidades, como también la mejor comprensión de este proceso, extremadamente complejo (Susanibar & Dioses, 2016).

Considerando lo anterior, es vital reconocer que el habla implica una diversidad de tareas y recursos (motores, sensoriales, lingüísticos, cognitivos, memoria y atención), así como de estilos, los mismos que se adoptan de manera consciente o inconsciente, estando además compuesta por diferentes patrones, que son utilizados en mayor o menor medida, de acuerdo al tipo de habla que se realiza: susurrada, gritada, sobrearticulada; ajustada a la retroalimentación auditiva; producida con o sin gestos; con diferentes grados de emoción; con sentido, e incluso, hasta sin significado, etc. (Rochet-Capellan, Richer & Ostry, 2012; Kent, 2015; Maas, 2016, Susanibar &Dioses, 2016).

Asumiendo lo anterior, el habla resulta mucho más compleja de aquello que se piensa en el medio fonoaudiológico, siendo esta la razón por la que aparentemente, muchas veces se evita definirla de manera explícita en los textos, tal como se observa en Kent (2015) y en el portal de la ASHA (1993, 2016), dejando al lector la tarea de construir, en lo personal, el concepto y por ello, como lo refiere Maas (2016), se observa que los conceptos son variados, sin consenso o incompletos.

En ese sentido, en un intento por definirla integrando los aportes existentes en los diversos campos científicos, se asume que el habla es el resultado de la compleja relación de procesos neurolingüísticos, neurofisiológicos, neurosensoriales, neuromusculares y la actividad psíquica (integrada dentro de los procesos de la percepción, la imaginación, el pensamiento y la actuación a nivel epiconsciente), que permite a una persona concreta, utilizar en forma particular, los códigos y reglas propios de su lengua, de acuerdo a sus experiencias socioculturales, estados afectivos, cognitivos, conativos y volitivos; procesos que se evidencian durante su emisión, a través de las características de la voz, fluidez, prosodia y articulación (Saussure, 1945; Ortiz, 2002; Ito & Ostry, 2010; Susanibar, Dioses & Huamaní, 2013; Ito, Johns & Ostry, 2013; Kent, 2015; Maas, 2016 ).

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Author

Franklin Susanibar Chavez

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